Eran varios soldados los que nos estaban violando y otros cuidando la puerta, entraba uno y salía otro, ya no sentí cuántos soldados me violaron.
elena
Superviviente indígena Ixil Maya de una violación relacionada con el conflicto en Guatemala
Mi nombre es Elena de Paz Santiago, soy mujer maya Ixil de Nebaj, tengo 53 años, soy originaria de la comunidad de Janlay, pero ahora vivo en el Municipio de Nebaj Quiché, Guatemala.
Crecí sola sin mis padres, viví un gran sufrimiento durante la guerra en el año 1982 durante el gobierno de Facto del General José Efraín Ríos Montt, en ese tiempo estaba chiquita cuando enfrente de mí fue violada mi mamá por los soldados, empecé a gritar por el miedo, que pensé que solo a mi mamá le harían ese daño, mientras la estaban violando otros soldados me agarraron, ahí perdí el sentido ya no me di cuenta con que me cortaron la pierna, cuando empecé a gritar me pusieron un trapo que estaba bien sucio en la boca para no gritar, eran varios soldados los que nos estaban violando y otros cuidando la puerta, entraba uno y salía otro, ya no sentí cuántos soldados me violaron.
Luego de la múltiple violación me vino una hemorragia, perdí mucha sangre, eso fue cuando tenía doce años, a mis doce años me dejaron ese dolor, todo eso no sale de mi mente, pienso que ese dolor me saldrá de la mente hasta que me muera, hasta que me lo voy a olvidar, no dejo de pensar en lo que me hicieron, el hecho que me hayan usado, a mí me duele mucho lo que me hicieron es un dolor que tengo en el corazón.
Luego de la múltiple violación me vino una hemorragia, perdí mucha sangre, eso fue cuando tenía doce años, a mis doce años me dejaron ese dolor, todo eso no sale de mi mente, pienso que ese dolor me saldrá de la mente hasta que me muera.
elena
©2024 Jadwiga Brontē & Elena de Paz Santiago
Let’s Talk About Rape® es un proyecto colaborativo y terapéutico que empodera a sobrevivientes a recuperar sus narrativas. A través de autorretratos utilizando un disparador remoto, las participantes establecen su propia agenda como herramienta de sanación.
Elena, Ixil Maya (Nebaj Quiché) Nebaj, Guatemala, 2024
Hay días en que estoy bien y otros días en pienso en todo lo que me hicieron a mí y a mi mamá, pienso que fue ahí donde se murió, en el destacamento militar de la Aldea Tzalbal, ahí fue la última vez que la vi, tampoco sé adónde la llevaron, también se murieron muchos niños, solo es gracias a Dios que quedé viva.
Ahora ya no me acuerdo de muchas cosas, no tengo las fechas exactas, antes me recordaba perfectamente pero ahora ya no me acuerdo de mucho, pienso que consecuencia de todo lo que viví en la guerra, por todo el tiempo que huimos en la montaña.
Un día andaba con mi papá huyendo cuando vi una de las escenas que no se me olvida, vi a una mujer que ya estaba muerta desnuda encima de un hombre, había otro que ya no tenía la oreja, se la habían arrancado; nunca se me olvida. Esa era la manera como ellos torturaban cuando no se les respondía algo, también les quitaban la nariz a las personas.
Mi mamá era de la Aldea Xoloche ahí fue donde quemaron todas las mazorcas, yo vi cuando quemaron toda la mazorca la intensión de los soldados era dejarnos sin comida, para que nos muriéramos de hambre gracias a Dios no nos morimos, mi papá buscaba una hierba que se llama Santa Catarina y eso fue lo que nos alimentaba así como a todos los que nos fuimos en las montañas, también salía a buscarnos un poco de maíz no sé cómo lo hallaba pero regresaba con maíz lo molían y lo comíamos así crudo con el agua de los tallos de Santa Catarina, más cuando no se conseguía agua eso era lo que tomábamos.
Son muchas las cosas que nos hicieron los militares cada vez que salíamos de casa, al regresar ya no podíamos tocar las cosas, porque ellos dejaban bombas en los utensilios. Recuerdo que una mi tía vivió murió así, la intención siempre era matar a todos, esas vivencias son las que no logro olvidar y más cuando tengo esos dolores en la pierna, todo lo tengo en mi mente.
©2024 Jadwiga Brontē & Elena de Paz Santiago
Let’s Talk About Rape® es un proyecto colaborativo y terapéutico que empodera a sobrevivientes a recuperar sus narrativas. A través de autorretratos utilizando un disparador remoto, las participantes establecen su propia agenda como herramienta de sanación.
Elena, Ixil Maya (Nebaj Quiché) Nebaj, Guatemala, 2024
Siento que estoy viviendo lo mismo de antes porque estoy viviendo aquí sola, mi esposo se murió y la gente no me deja en paz, todavía me molesta la gente dicen que me ando prostituyendo, no me importa lo que digan porque yo sé y Dios sabe cuánto trabajo, tengo 19 años de quedarme sola, crié sola a mis cinco hijos, uno de ellos no sé qué fue lo que se tomó y se suicidó, no sé si es una consecuencia de lo que me hicieron, pero siento que siempre me persigue el mal porque mis hijos empezaron a padecer de una enfermedad mental, fruto de eso es que una de mis hijas tuvo una hija, no sé ni quién es el padre de mi nieta. Ella ahora tiene siete años y estoy al cuidado de ella. Su mamá se encuentra en el hospital psiquiátrico Juan Francisco Mora en la Ciudad de Guatemala.
He ido a lavar, a hacer tortillas donde otras familias para mantener a mis hijos, tengo que ir a trabajar para ganarme el maíz y todo lo que necesito, cuando mis hijos estaban pequeños, cómo me costó, porque pensaba que si estuviera mi mamá, le daría el dinero a ella y me apoyaría con cuidar a mis hijos, pero me quedé huérfana, no han encontrado el cuerpo de mi mamá, sigue desaparecida, hemos ido varias veces a buscar su cuerpo y no lo hayamos ni el de mi papá hemos recuperado, no sabemos dónde quedó.
Durante el COVID siempre estuve trabajando por que donde íbamos a sacar para mantenernos al regresar a casa me preparaba agua caliente con limón y me tomaba gracias a Dios no me enfermé y CALDH nos ayudó un poco con víveres en ese tiempo. Siempre hay organizaciones que nos acompañan con talleres, soy alguien que le gusta participar mucho, siento que si me ayuda participar, me pone contenta pero solo durante la actividad ya después se me viene otra vez lo que viví, hay algunas que dice que se puede sanar esas heridas, pero a mí no se me borra de la mente, hay talleres de sanación donde nos curan con plantas, pero siento que no logro sanar, siento que solo por ratos encuentro esa sanación, cuando estoy durmiendo sueño con el lugar donde estuve durante la guerra, cuando pasa esto solo empiezo a orar porque no puedo hacer nada más.
Tengo 19 años de quedarme sola, crié sola a mis cinco hijos, uno de ellos no sé qué fue lo que se tomó y se suicidó, no sé si es una consecuencia de lo que me hicieron, pero siento que siempre me persigue el mal porque mis hijos empezaron a padecer de una enfermedad mental.
elena
Detrás de cámaras. Nebaj, Guatemala ©2024 Jadwiga Brontē
Mi papá no se murió por robarse algo, era un hombre trabajador, ya después mi papá tuvo otra mujer, tuvieron otra hija, así que cuando mi papá murió ellos tomaron el terreno y no me dejaron nada, luego me di cuenta que los dueños ya eran otras personas, es por eso que venimos a ocupar este terreno donde estoy ahora porque era para las personas que nos habíamos quedado sin nada, pero lamentablemente hay intereses. Aquí en la comunidad de Sajbuta ya hay conflictos ya hay dos grupos en la comunidad.
Tampoco pude estudiar, aprendí a hablar un poco el español por estar trabajando en las casas, crecí trabajando, después me junté con mi esposo, pero nunca le conté lo que había vivido, le decía que esa cicatriz era porque me había caído cuando era niña, nunca supo nada, pero tampoco tuve una buena vida, él empezó a tomar alcohol.
Siempre he estado trabajando así como ahora también vendo artesanías ixiles, para poder mantenerme económicamente porque me gusta tener mi dinero para las necesidades que tengo. Cuando participo en las capacitaciones y talleres siempre aprovecho para llevar alguna prenda para poder generar algo de dinero, eso me sirve para cubrir gastos con mis cuatro hijos y mi nieta.
Anteriormente pensaba que solo a mí me había pasado todo eso en la guerra, que solo a mí me habían violado, pero cuando María Cedillo me vino a buscar y me pregunto si quería declarar entonces ya fui a los encuentros, fue ahí donde me di cuenta que a muchas también les había pasado lo mismo, algunas las violaron cuando estaban embarazadas o las dejaron embarazadas durante la violación.
Ahí empezó el camino a los tribunales a contar lo que me había pasado, les fui a contar lo mismo que les estoy contando, me llamaron como dos o tres veces me preguntaba que si era cierto lo que estaba diciendo, que si decía mentiras podría ir a la cárcel, cada vez que testificaba tenía que mostrar mi pierna, en una de las declaraciones que yo hice les cuestione eso, y porque nos estaban llamando a cada rato, que acaso no creían en mi palabra y la herida que tenía y que además no estaba recibiendo nada por declarar, la última vez decía que si no estábamos contagiadas de COVID, a varias las obligaron a realizarse la prueba antes de ingresar a los tribunales.
El camino ha sido difícil, pero aquí sigo luchando, transmitiendo nuestras voces a otras mujeres y esperando una justicia pronto y digna para las sobrevivientes.
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